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Embarazo en la adolescencia

Cerca de 16 millones de mujeres de 15 a 19 años de edad dan a luz cada año, esto es alrededor del 11% de todos los nacimientos en todo el mundo. La gran mayoría de esos nacimientos (95%) ocurren en países de ingresos bajos y medianos.

Datos y cifras según la OMS (Organización Mundial de la Salud)

  • Unos 16 millones de muchachas de 15 a 19 años y aproximadamente 1 millón de niñas menores de 15 años dan a luz cada año, la mayoría en países de ingresos bajos y medianos.
  • Las complicaciones durante el embarazo y el parto son la segunda causa de muerte entre las muchachas de 15 a 19 años en todo el mundo.
  • Cada año, unos 3 millones de muchachas de 15 a 19 años se someten a abortos peligrosos.
  • Los bebés de madres adolescentes se enfrentan a un riesgo considerablemente superior de morir que los nacidos de mujeres de 20 a 24 años.

78160714Como bien sabemos, el embarazo en la adolescencia es un hecho cada vez más frecuente y que la sociedad difícilmente las acepta. Es una experiencia difícil que afecta la salud integral tanto de los padres adolescentes como la de sus hijos, familiares y la sociedad en general.

Muchas veces los jóvenes piensan que tener un hijo es algo sencillo y fácil y no se dan cuenta que esto es una gran responsabilidad.

Algunas adolescentes planean y desean su embarazo, pero en muchos casos no es así. Los embarazos en la adolescencia son más probables en comunidades pobres, poco instruidas y rurales. En algunos países, los embarazos fuera del matrimonio no son raros. En cambio, algunas muchachas pueden recibir presión social para contraer matrimonio y, una vez casadas, para tener hijos. En países de ingresos medianos y bajos más del 30% de las muchachas contraen matrimonio antes de los 18 años, y cerca del 14% antes de los 15 años.

Algunas muchachas no saben cómo evitar el embarazo, pues en muchos países no hay educación sexual. Es posible que se sientan demasiado cohibidas o avergonzadas para solicitar servicios de anticoncepción; puede que los anticonceptivos sean demasiado caros o que no sea fácil conseguirlos o incluso que sean ilegales. Aun cuando sea fácil conseguir anticonceptivos, las adolescentes activas sexualmente son menos propensas a usarlos que las mujeres adultas. Puede que las muchachas no puedan negarse a mantener relaciones sexuales no deseadas o a oponerse a las relaciones sexuales forzadas, que suelen ser sin protección.

Muchos estudios indican que la gran mayoría de las adolescentes que quedan embarazadas no desean tener el bebé y que la nueva situación se convierte en un trauma difícil de aceptar para ellas. No es de extrañar, porque cualquier decisión que tomen acerca de su embarazo entraña problemas y produce sentimientos conflictivos. Se ha comprobado que en muchas adolescentes, el embarazo se acompaña de:

  • Rechazo hacia el bebé. Son conscientes de su edad y de sus incapacidades y no quieren tenerlo. Ese rechazo se acompaña de sentimientos de culpabilidad, pérdida de autoestima, tristeza y depresión.
  • Conflictos e incomunicación con la familia. A menudo, sobre todo en el caso de niñas que desean salir del entorno familiar o que desean tener un hijo para tener a alguien a quien querer, el mayor problema que surge es el de comunicar el embarazo a los padres. Una vez comunicado, muchas adolescentes tienen que enfrentarse a menudo a las reacciones negativas y la falta de apoyo de los padres y a la incomprensión del entorno.
  • Miedo e inseguridad ante la nueva situación. De pronto, la adolescente siente que se salta una etapa de la vida sin vivirla y que se adentra en el mundo de los adultos. Siente miedo y también frustración porque por un lado sabe que no hay vuelta atrás y por otra piensa que no va a ser capaz de cuidar del bebé.
  • Miedo al rechazo social. La adolescente embarazada se siente juzgada y criticada, y a menudo desarrolla sentimientos de retraimiento y busca el aislamiento social.

El embarazo en la adolescencia puede también tener repercusiones sociales y económicas negativas para las muchachas, sus familias y sus comunidades. Muchas adolescentes que se quedan embarazadas se ven obligadas a dejar la escuela. Una adolescente con escasa o ninguna educación tiene menos aptitudes y oportunidades para encontrar un trabajo. Esto puede también tener un costo económico para el país, puesto que se pierden los ingresos anuales que una mujer joven hubiera ganado a lo largo de su vida de no haber tenido un embarazo precoz.

La mejor forma de prevenir los embarazos adolescentes es a través de una buena educación sexual, algo que debe comenzar en la familia. Sin embargo, como docentes debemos orientar y aconsejar a nuestras alumnas, ya que, aunque tienen una familia, muchas veces estas niñas no se atreven a hablar con sus padres sobre educación sexual.

Fuentes:

“El embarazo en la adolescencia” y “El embarazo precoz antes de los 19 años